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Si pulsas en esta célula mi sangre textual circula

3/11/2012

BILLETE DE IDA

Lo recordaré toda mi vida. Aquella mañana la Universidad despertó con toda normalidad. Acabábamos de llegar y un frio cortante guiado por un viento gélido nos impulsaba a llegar pronto a la Facultad. A primera hora de aquel dia teníamos Historia del Teatro Español siglo XX. Dejé mis cosas sobre la mesa y a los pocos minutos el profesor Rico entró en el aula. Nadie observó nada extraño pero sus palabras de condolencia marcarían nuestras vidas para siempre: "Han matado a cientos de personas en un ataque terrorista...es horrible. Dejaremos para el próximo dia La Casa de Bernarda Alba. Podeis salir. Lo siento. No soy capaz de dar esta clase. Volved a vuestras casas" Recuerdo que estábamos muy cerca de las elecciones, que la Universidad estaba plagada de carteles políticos en ciclos y conferencias. Se hizo un silencio. Un silencio espeso, mantecoso. Me dirigí al aula de informática y entré en la página de El País. No daba crédito. Poco a poco de manrea brutal la gente abandonada las clases y se agrupaban en corrillos o conversaciones improvisadas. La foto de un jóven sangrando por la cabeza apoyado en una farola me quedó grabada en la retina.

Recuerdo también que llamé a Madrid y que una amiga que vivía cerca de Atocha había salvado la vida de milagro porque aquel dia no fue a la Universidad. Llamé a mis amigos de Madrid para preguntar pero ya fue tarde porque las líneas colapsaron. La angustia y la inquietud se iban apoderando de todo el mundo. El número de fallecidos aumentaba de manera exponencial. Los autobuses llegaron antes y llegué a casa sobre las 12:00 de la mañana. Y entonces lo supe, entonces supe que la vida del país se había roto para siempre porque en la cara de mi madre vi el reflejo del llanto y el gesto de la impotencia. ¿Qué pasa? - pregunté. Y mi madre contestó: "Los hijos de puta de ETA que han matado a cientos de personas" Me eché a temblar...no daba crédito. 

Ya me había ocurrido algo similar cuando en el 11-S me tocó hacer un examen de inglés y al llegar a casa cansadísimo decidí dormir la siesta. Al despertarme el mundo había cambiado. Y vi por primera vez en la cara de mi madre el gesto de la trsiteza. La historia se repetía de manera atroz. Atocha...trenes, muerte...bombas...

Pero el impacto mayor, aquello que siempre me quedaría grabado fue la frialdad estratégica de los políticos y el listado de víctimas de nuevo en El País. Leí el caso de un chico de 21 años que antes de subir al tren se despidió de su novia y se fumó un cigarro. Aquel detalle, el del cigarro, me sajó el alma. De manera casi inconsciente me focalizé en él y pensé: "Podría haber sido yo" Me derrumbé y lloré, grité, me desesperé, insulté, maldije y volví a llorar. 

Por eso ahora cada vez que recuerdo aquella fecha pienso en cuánto dolor innecesario han tenido que vivir las familias, cuánto dolor en disputas estériles, cuánta maldad en bastardas peleas por la autoría de un crimen atroz, cuántas lágrimas de impotencia por haber jugado a la muerte por intereses, cuántas víctimas ignoradas y desatendidas, cuánta inquina y cuánto odio en la prenas, cuántos seres deleznables sorbiendo de la sangre el éxito de sus conspícuas elucubraciones, cuánto ruido y qué poco silencio de respeto. 

A cada una de aquellas víctimas la llevo dentro, forman parte de mi y nunca les olvido. Pero es sobre todo aquel chico que fumaba en el andén el que siempre va conmigo. "Podría haber sido yo", he vuelto a pensar hoy. Sí, podría haber sido yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos...los que aquel fatídico dia hubiesen comprado un billete de ida que lo fue al cielo pero nunca al olvido.

Mi recuerdo eterno, siempre, para todas las víctimas del 11-M

3/07/2012

LA MUJER DE SAL

Tras haber oido las palabras del ministro de Justicia Gallardón no he podido evitar pensar en la leyenda bíblica de Lot.Y, ¿qué tiene que ver?, dirán ustedes. Pues más de lo que parece. En su huida, cuentan los escritos sagrados, la mujer de Lot debía cumplir solo una condición: no mirar atrás, pues hacerlo la convertiría en estatua de sal. Desafortunadamente, la mujer de Lot, preocupada y asustada, creyó perder la  pista de su marido y en un momento de desamparo giró su cabeza. La maldición se cumplió y todo el pueblo quedó convertido en estatua de sal. ¿Hizo bien la mujer de Lot girando la cabeza? ¿Fue la mujer de Lot una revolucionaria? ¿Era esta maldición un castigo al ansia de libertad de la mujer de Lot o a su dependencia para con su marido? Como pueden ver la fábula da para mucho.

Gallardón cree que las mujeres son estatuas de sal. Y como tales las trata. Id hacia delante mujeres, la sociedad os protege, no temais nada, la igualdad no es un problema. Pero a su vez se dedican a crear un modelo de sociedad paternalista y proteccionista de la mujer. Las palabras de Gallardón no son más que la expresión oral del desconocimiento del sentir femenino. Quizás el sr. Gallardón no sabe que las mujeres durante la Edad Media no tenían alma porque así lo decidieron los santos hombres y que no fue hasta el Concilio de Trento que se les otorgó ese honor. Igual tampoco sabe Gallardón que las mujeres tenían prohibida la posibilidad de actuar sobre un escenario. Igual desconoce también que las mujeres chinas son condenadas a muerte atroz en las habitaciones de la muerte. O, a lo mejor, se le escapa que las mujeres son sistemáticamente violadas y abusadas por sus maridos en muchos paises. Puede ser que desconozca que a las niñas africanas, mayoritariamente pero no solo, se les extirpa el clítoris al vivo por parte de otras mujeres que a su vez están mandadas por los hombres. O igual no ha leído nada de una tal Mary Wollstonecraft que abogaba por la independencia económica femenina como único recurso de las mujeres para emanciparse. Puede que su madre no tuviera que ir acompañada al banco de su marido hasta bien entrados los 70 en España para sacar su propio dinero. E, incluso, me puedo creer que no sepa que el aborto es un derecho conquistado por miles de mujeres desde finales del XIX.

Puedo perdonarle toda esa incultura señor Gallardón, déficit epistémico para ser correctos, pero no puedo perdonarle que haya tratado a las mujeres como si no tuviesen conciencia. Se lo voy a explicar sr Gallardón: la única justicia para las mujeres es la de reconocer su propia autonomia, independencia y capacidad religiosa, moral, ética, sexual y económica. Eso es el feminismo sr. Gallardón. Son muchas las mujeres que saben perfectamente lo que quieren. No me venga ahora con el proteccionismo. Claro que usted dirá que protege al no nato. Muy bien, perfecto. Pues si protege al no nato explique a las mujeres que usted conoce y que envian a sus hijas, menores incluso, a abortar al extranjero que no está bien; pero no marque la pauta a millones de ciudadanas. Usted sr. Gallardón con su discurso sobre la violencia estructural ignora lo evidente: no hay mayor violencia estrctural que tratar a las mujeres como seres sin voluntad y criterio.

No estoy a favor del aborto. Pero pondré siempre por delante mis preferencias como hombre para que una mujer pueda conseguir aquello que se merece. Las mujeres han vivido siglos en la inoperancia social y en el aislamiento doméstico, han sufrido reclusiones y aún hoy viven bajo el yugo de los hombres. Se llama patriarcado sr Gallardón. Y justo por esas mujeres que aún se juegan la vida al cantar una canción en Irán o por querer tener más de un novio en otros países no le voy a consentir ni a usted ni a nadie que hable asi de ellas. No porque no sean capaces de defenderse. Ya comprobará estos dias que lo hacen perfectamente. Sino porque como hombre y ciudadano me avergüenzo de los hombres que denostan y tratan de inútiles a las mujeres. Me avergüenzo y me dan asco los hombres que aún no han sido capaces de entender porque no les ha dado la real gana que las mujeres son autónomas, libres y tienen capacidad suficiente.  Como decía mi profesora Silvia Caporale Bizzini: Don't let men be your key, because women are not simple closed boxes. Every woman have a key of her own sexuallity, motherhood or desire (sic) 

David Marzal Sellés

Profesor y Escritor



3/02/2012

SALVADOR PUIG ANTICH

M'han assegut aquí a la dura fusta d'aquesta cadira i no puc veure res. El meu cos gairebé no sent el dolor després de tants colps rebuts. Els blaus que abans lluïen com brillants esferes porpra s'han apaivagat i a la meua pell queda el rastre indeleble en forma de ferida gravada. No puc veure les seues cares doncs els rostres que avui em condemnen m'han encaputxat. La caputxa negra no em deixa respirar i note el suor regalimar sobre el front. Suor que es deslliça com a llàgrimes connectant amb les dels meus ulls. Prem les mans contra la tensa fusta envellida i els meus dits perden el color de la carn. Escolto les veus profondes maquinant el meu destí. Algú diu Buenos dias, padre i oloro entre la humitat
el incens amarg.

Ara res importa més que el record de les meus germanes. Les meues volgudes germanes que ja mai podran veure'm. Deixaré enrere els seus somriures i les tardes d'alegria pels carrers de Barcelona. Deixaré enrere la moto i el vent fred del Mediterrani colpejant les meus galtes.¡Com són de bones les meus germanes! I les he fet patir tant...Dels meus pares no puc enrecordar-me'n doncs el dolor m'acribillaria l'ànima. Ells marxaran abans que elles però elles quedaran lluitant contra el fantasma del meu oblit. Sé que mai m'oblidaran, sé que sempre lluitaran per mantenir-me viu doncs el record de les vides amades és l'únic que perviu al temps. Escolto també, de lluny, la veu del meu advocat, que no ha pogut fer res i xoca el seu cap contra el mur d'acer de la injusticia.

No em sento màrtir, ni tan sols tinc por. Ara estan prement el ferro circular i noto un punt de pressió al bescoll. Sé que fará mal, farà molt de mal. Però no tinc por. Perquè sols aquells que actuen des de la negrura de la ira, des de la rancúnia i l'abús deuen tenir por front els ulls del futur. Perquè sols aquells que imprimeixen dolor a cosa feta i cremen l'esperança d'una joventut imparable han de sentir por. Em venen al cap les tardes de platja i els estius assolellats que en aquesta cel·la imposada de la injusticia no existeixen.

Adéu i no m'oblideu mai. Sento que la pressió augmenta. Adéu i mai oblideu que la vida és una batalla de cors i óssos blancs demanant llum. Sé que avui no moriré, sino que nasco. Nasco per que en el futur algú recordi que els que morim injustament pervivim sempre. M'emporte amb mi l'amor...l'amor que tot ho pot.


A Salvador Puig Antich per perviure en els nostres cors. Mai t'oblidarem.

David Marzal

Professor de Secundària, Filòleg i Escriptor




Me han sentado en la dura madera de esta silla y no puedo ver nada. Mi cuerpo casi no siente el dolor después de tantos golpes recibidos. Los morados que antaño lucían como brillantes esferas púrpura se han apagado y en mi piel queda el rastro indeleble en forma de herida grabada. No puedo ver sus caras pues los rostros que hoy me condenan me han encapuchado. La capucha negra no me deja respirar y noto el sudor resbalar sobre mi frente. Sudor que se desliza como lágrimas conectando con las de mis ojos. Aprieto las manos contra la tensa madera ajada y mis dedos pierden el color de la carne. Oigo sus voces profundas maquinando mi destino. Alguien dice Buenos dias, padre y huelo entre la humedad el incienso amargo.

Ahora nada importa más que el recuerdo de mis hermanas. Mis queridas hermanas que ya nunca podrán verme. Dejaré atrás sus sonrisas y las tardes de alegría por las calles de Barcelona. Dejaré atrás la moto y el viento frio del Mediterráneo golpeando mis mejillas. ¡Son tan buenas mis hermanas! Y las han hecho sufrir tanto...De mis padres no puedo acordarme pues el dolor me acribillaría el alma. Ellos marcharán antes que ellas pero ellas quedarán luchando contra el fantasma de mi olvido. Sé que nunca me olvidarán, sé que siempre lucharán por mantenerme vivo pues el recuerdo de las vidas amadas es lo único que pervive al tiempo. Oigo también, de lejos, la voz de mi abogado, que no pudo hacer nada y chocó su cabeza contra el muro de acero de la injusticia.

No me siento mártir, ni siquiera tengo miedo. Ahora están apretando el hierro circular y noto un punto de presión en la nuca. Sé que dolerá, dolerá mucho. Pero no tengo miedo. Porque solo aquellos que actuan desde la negrura de la ira, desde el rencor y el abuso deben tene miedo ante los ojos del futuro. Porque solo aquellos que imprimen dolor a sabiendas y queman la esperanza de una juventud imparable deben sentir miedo. Me vienen a la cabeza las tardes de playa y los veranos soleados que en esta celda impuesta de la injusticia no existen.


Adiós y no me olvideis nunca. Siento que la presión aumenta. Adiós y nunca olvideis que la vida es una batalla de corazones y huesos blancos pidiendo luz. Sé que hoy no moriré, sino que nazco. Nazco para que en el futuro alguien recuerdo que los que morimos injustamente pervivimos siempre. Me llevo conmigo el amor...el amor que todo lo puede.


A Salvador Puig Antich por pervivir en nuestros corazones. Nunca te olvidaremos.


David Marzal

Profesor de Secundaria, Filólogo y Escritor

                                                                       


2/29/2012

LA RESPONSABILIDAD Y LA CULPA

En un maravilloso cuadro del pintor flamenco Brueghel llamado El triunfo de la muerte el autor representa una sociedad devastada por la peste negra. Se puede observar como en la disposición de los personajes que conforman la escena hay sectores que se protegen y que a la vez representan la muerte. Estos sectores son dos: la política y el clero. Analizado el cuadro desde una perspectiva más contemporánea se observa como Brueghel hizo una crítica feroz hacia un poder que masacró a su pueblo por mor de protegerse a si mismo. Y como este pueblo, aturdido y moribundo, feneció sin oponer resistencia. Algunos críticos de arte ya ven en esta obra un anticipo de la escisión que llevaría a la posterior ruptura del Antiguo Régimen.

El dato del déficit en España alcanza la aterradora y crítica cifra del 8'51 por ciento. El actual Gobierno liderado por el Partido Popular ha recibido una herencia odiosa y devastadora. Pero, ojo, que la herencia tiene diferentes padres y no uno solo. Las Comunidades Autónomas han colaborado en este dato de manera flagrante. El argumento está servido: el PSOE tiene la culpa. Y no es menos cierto que esa culpa pertenece al PSOE almenos en un 60 por ciento del total. Con estos mimbres el Partido Popular tiene embastado un discurso de desagravio ante las medidas que está tomando. Pero ese discurso tiene las patas cortas y es de corto recorrido.

El Poder tiende a buscar culpables pero esquiva responsabilidades. El pueblo español definió de manera clara y concisa quién tenía la responsabilidad de salvar la situación. No dio este paso el pueblo de manera subrepticia sino tras un largo calvario de fracasos encadenados por parte de Zapatero. Ahora bien, el Partido Popular se dedicó durante tres largos y crudos años a vender el producto, a convencer de su capacidad para solucionar el embrollo en el que estábamos inmersos y no le fueron mal las cosas cuando en mayo ganó las autonómicas de manera demoledora y en noviembre arrasó a un PSOE que de tan triste ya no importaba. Pero lo que el Poder no sabe es que la culpa no exculpa a la responsabilidad. Desde el momento en que el Gobierno del Partido Popular inició su legislatura la gente esperaba que aquellas soluciones tan ansiadas saliesen por fin a la luz. Evidentemente, el factor tiempo es decisivo y no se puede cambiar de la noche a la mañana. Y ergo aquí el gran fraude: el Partido Popular tampoco sabe solventar la situación porque realmente nunca la tuvo.

En una generación de políticos que ha crecido al amparo de la abundancia, cuyo programa habitual era el qué te pongo y el qué deseas, no encaja nada bien la gestión del dolor. Amortizado el PSOE el PP debe dominar la situación pero se han dado cuenta (oh, causalidad) de que la situación es tan grave que no tiene un buen final. Las instrucciones de Merkel son meridianas: paguen y luego hablamos. Penoso camino este que lleva a la descomposición del Estado del Bienestar. Penoso camino este que se considera equivocado por la mayor parte de economistas y que ha obligado a un viraje in extremis de las propuestas iniciales. Cuando Rubalcaba dijo que había que flexibilizar las condiciones de déficit Rajoy le miró con sorna. Lo tenía ganado porque sabía que aquellos que lucen la culpa pierden la credibilidad. Pero en un astuto juego de espejos Rubalcaba había minado el camino. Yo tengo la culpa, pero tú tendrás la responsabilidad que es mucho peor.

En poco mas de tres meses los impuestos han subido, los recortes en Educación y Sanidad se han disparado, el SMI ha bajado, la prestación por desempleo peligra, las pensiones están en riesgo de revisión a la baja y Grecia está a un paso de abandonar el euro tras haber ardido. Sí, en poco menos de tres meses no ha habido ni un solo parado que haya abandonado las listas del paro. Y en ese breve espacio de tiempo el pueblo moribundo ha visto que quien prometió hasta meter ya no sabe qué hacer para salvar la cara. Zapatero se rie ostentosamente desde su retiro dorado.

Volviendo al cuadro de Brueghel vemos que en la parte inferior derecha hay una mesa deshabitada y al fondo una batalla. En el centro de la representación el pueblo se agrupa, se masifica y se une en su desesperación. Si miramos con más detenimiento vemos que hay algunos que se escapan, que huyen a una especie de túnel o caja. Sí, Brueghel leyó como nadie el futuro: los pueblos que tienen poderes irresponsables acaban feneciendo. Y a la peste negra hoy la llamamos deuda, déficit o vete a saber qué eufemismos. En el mismo cuadro un señor barbudo y con corona agoniza y un poeta canta el mal abrazado por su amada. Siempre la culpa fue enemiga de la responsabilidad. Siempre la responsabilidad fue amiga del fracaso absoluto.

David Marzal 

Profesor y Escritor

El triunfo de la muerte de Peter Brueghel



2/26/2012

UNA VERDAD INCÓMODA

No me cuenta nadie los hechos acaecidos hoy en Valencia. No va a ser la tele, ni el periódico, ni la radio el que me informe. Yo he estado allí. Sí, he estado cuatro horas y media de pie, a paso lento, casi sin poder avanzar para llegar al final de la manifestación más multitudinaria a la que acudo desde aquellas que se hicieron contra ETA a raíz de Miguel Ángel Blanco y contra la guerra de Irak. Lo que se ha vivido hoy en Valencia no ha sido normal. La implosión pacífica de gente no tiene precedentes quitando los casos citados. Pero por encima de cifras, batalla de intenciones o lecturas desde uno u otro punto hay algo más importante: ha estallado una verdad incómoda.

Pasear por Valencia da la sensación extraña y abrasadora de pasear por un cementerio de elefantes. Valencia se ha convertido por mor de sus gobernantes en una ciudad enfermiza donde ya resulta imposible disimular la cantidad de basura putrefacta que se esconde tras las estructuras del poder. Es tal la sensación de hartazgo que resulta asfixiante. Muchos me replicarán que eso no es cierto, que Valencia está estupenda y que todo es una estrategia de la izquierda. Chorradas. La única estrategia que ha vivido Valencia los últimos 10 años es la de un poder tan ciego, absurdo, patético y pagado de si mismo que no solo ha hundido en la mierda la dignidad del pueblo valenciano sino la de media España.

En la manifestación no se ha proferido ni un insulto. El ambiente ha sido festivo. Ha habido gritos como "Delegada dimisión" o "No es una crisis es una estafa" "Menos Vuitton y más educación" "Todos somos Lluís Vives" y así suma y sigue. Digo esto porque luego dirán que si hemos incitado a la violencia. Menos ver la tele y más pisar el terreno es lo que hace falta. Y aviso a navegantes: la basura huele más cuando más se tapa. Que algunos sigan tapando las evidencias que cuando el chorro de residuos tóxicos les estalle en la cara no van a saber ni donde tienen la mano derecha (o la izquierda por si hay suspicacias)

Quizás lo más chocante del caso es que tras la manifestación, a media altura aproximadamente, una divertida furgocamioneta de Canal 9 amenizaba la fiesta y hablaba de lo mal que lo pasaban, de que les iban a echar a la calle, de que no podían informar desde la libertad, de la presión política, del injusto ERE, de los despidos a 2500 trabajadores...y entonces he pensado: "Si hace 16 años hubiesen ejercido de periodistas y no de lameculos de Zaplana no hubiésemos llegado hasta este punto" "Si hace 16 años hubiesen parado los pies a un PP que ha ejercido la censura de manera flagrante" "Si hace 16 años hubiesen escupido en la cara de los que vendían humo con verdades informativas" " Si hace 16 años hubiesen denunciado los abusos a la Fiscalía" Si, en definitiva, hubiesen sido periodistas y no bufones de la corte valenciana...Aunque yo nunca me alegraría del cierre de Canal 9. Solo me alegraría de ver rodar la cabeza de los que han intoxicado esta comunidad. Y, creedme, nuestras guillotinas de razón y realidad están a pleno rendimiento.

David Marzal 

Profesor y Escritor


2/22/2012

PRIMAVERA VALENCIANA

El primer golpe atravesó con fuerza la carne y el dolor dibujó una mueca horrenda sobre los derechos de miles de jóvenes y no tan jóvenes. Rápidos pies y mochilas cargadas de reivindicaciones justas huyeron de la persecución indiscrimininada. Corría, corría y corría dejando escapar el aliento hasta caer rendido sobre el asfalto y sobre él recibió la ira de las órdenes que venían de arriba. El segundo golpe rasgó el silencio y un grito expulsado con rabia dinamitó el silencio imperturbable que le rodeaba. Gritaba, gritaba y gritaba desgarrando la garganta para pedir auxilio. Y así uno y el otro y el otro o la otra que pasaba por allí. Algunos incluso desaparecían entre la multitud como si la tierra en un gesto de misericordia se los hubiese tragado. Pero no hubo misericordia, no, no la hubo. Fueron llevados a la fuerza hasta calabozos, desgajados de sus padres, acorralados en celdas que decían ser seguras, aislados.

Y a la mañana siguiente, al dia siguiente, vio que  nunca estuvo solo. Caminó, caminó y caminó y sintió el calor de la gente. Sí, la gente. ¡Había tanta gente! ¡Y había tantas ganas de luchar por el futuro! Y había tantas voces malsonantes de mentira. Y había tanta tinta falsa y mal vertida. Y había tanto tanto por lo que insistir. No pararía, no quería parar, no podía parar. Se dejó arrastrar hasta el centro de la multitud. El brillo de las plásticas carpetas, el peso de las cargadas mochilas, las libretas en blanco que aún pueden escribir el futuro con bolis de tinta rojo sangre, que nunca es la misma sangre que vierte la incompetencia. Y alzó la voz en un grito diáfano, estrepitósamente esperanzador y dio la orden. 

Los libros poblaban el cielo. ¡Sí, el cielo poblado de libros! Allí estaban Béquer y Rodoreda, March y Austen, Clara-Simó y Pla, Cervantes peleando con furia contra el viento, Shakespeare clamando al teatro de la vida, Baroja espoleando la razón, Dante describiendo círculos entre las nubes, Martorell cabalgaba. ¡Sí, cabalgaba! Y uno y otro y otro. Páginas blancas y páginas nuevas, páginas entintadas de palabras maravillosas y poemas de Miguel Hernández batiendo las alas. Todos estaban allí y se alzaban como una sola palabra. Y esa palabra retumbó y estalló y rió y cantó y saltó. Y fue la palabra, sí, la palabra, la que rompió las armaduras y distendió los aceros y calmó las iras. Y estaba allí y no lo creía y lejos, más lejos, también libros se abrían y sintió la dicha y la fuerza que solo la razón proclama. Y estalló la gente desde los balcones a caceroladas de justicia. Y los cláxon de los coches marcaban un ritmo ensordecedor de apoyo. 

Y todo pareció pararse, como si todo cobrase sentido. Somos el futuro y nada acabará con nosotros. Somos el futuro y tenemos las armas de la razón. Somos el futuro y no pararemos hasta conquistarlo. Y uno y otro y otro se unieron y los músculos que ayer dolían hoy sentían alivio. Y los golpes que ayer se daban eran ahora invisibles. Y los morados que ayer picaban ya no escocían.No me canso, no me canso, no quiero cansarme - pensaba -  y seguía calle arriba arrastrado por el crujir de páginas.

Cuando creyó que todo había acabado divisó que aquel grupo se había hecho grande y que no tenía fin. Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, A Coruña...todos todos les decían que eran como ellos. Y las amargas voces de la ira se convirtieron en simples suspiros y los lamentos se volvieron aleonadas fauces de ilusión. 

Paró. 

Respiró. 

Guardó silencio entre el bullicio. 

Y no pudo remediar sonreir. Estaba formando parte de la Primavera Valenciana.



David Marzal 

Profesor de Secundaria y escritor


El primer colp atravessà amb força la carn i el dolor dibuixà una carassa horripilant sobre els drets de milers de jóvens i no tan jóvens. Ràpids peus i motxilles carregades de reivindicacions justes fugiren de la persecució indiscrimininada. Corria, corria i corria deixant escapar l'alé fins caure rendit sobre l'asfalt i damunt ell rebé la ira de les ordres que venien de dalt. El segon colp esguetllà el silenci i un crit expulsat amb ràbia dinamità el silenci imperturbable que l'envoltava. Cridava, cridava i cridava esguetllant-se la gola per a demanar auxili. I així un i l'altre i l'altre o l'altra que passava per allà. Alguns fins i tot desapareíxien entre la multitud com si la terra en un gest de misericòrdia se'ls hagués empassat. Però no hi hagué misericòrdia, no, no l'hagué. Foren portats per la força fins a calabossos, separats dels seus pares, acorralats en cel·les que deien ser segures, aïllats.

I a l'endemà, al dia següent, veié que  mai va estar sol. Caminà, caminà i caminà i sentí el calor de la 
gent. Sí, la gent. ¡Hi havia tanta de gent! ¡I havia tantes ganes de lluitar pel futur! I havia tantes veus malsonants de mentida. I havia tanta tinta falsa i mal vessada. I havia tant tant pel que insistir. No pararia, no volia parar, no podia parar. Es deixà arrossegar fins al centre de la multitud. El brill de les plàstiques carpetes, el pes de les carregades motxilles, les llibretes en blanc que encara poden escriure el futur amb bolis de tinta roja sang, que mai és la mateixa sang que verteix la incompetència. I alçà la veu en un crit diàfan, estrepitòsament esperançador i donà l'ordre.

Els llibres poblaren el cel. ¡Sí, el cel poblat de llibres! Allí eren Béquer i Rodoreda, March i Austen, Clara-Simó i Pla, Cervantes barallant-se amb fúria contra el vent, Shakespeare clamant el teatre de la vida, Baroja esperonant la raó, Dante descrivint cercles entre els núvols, Martorell cavalcava. ¡Sí, cavalcava! I un i altre i altre. Pàgines blanques i pàgines noves, pàgines entintades de paraules meravelloses i poemes de Miguel Hernández batent les ales. Tots eren allà i s'alçaven com una sola paraula. I eixa paraula retombà i esclatà i rigué i cantà i saltà. I fou la paraula, sí, la paraula, la que rompé les armadures i afluixà els acers i calmà les ires. I estava allí i no s'ho creïa i lluny, més lluny, també llibres s'obrien i sentí el goig i la força que sols la raó proclama. I esclatà la gent des dels balcons a cassolades de justícia. I els clàxon dels cotxes marcaven un ritme ensordidor de recoltzament.

I tot semblà aturar-se, com si tot tingués sentit. Som el futur i res acabarà amb nosaltres. Som el futur i tenim les armes de la raó. Som el futur i no ens aturarem fins conseguir-lo. I un i altre i altre s'uniren i  els músculs que ahir feien mal  hui sentien alivi. I els colps que ahir se donaven eren ara invisibles I els blaus que ahir picaven ja no coïen.No em canse, no em canse, no vull cansar-me - pensava -  i seguia carrer amunt arrossegat pel cruixir de pàgines.

Quan cregué que tot havia acabat divisà que aquell grup s'havia fet gran i que no tenia fi. Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, A Coruña...tothom els deia que eren com ells. I les amargues veus  de la ira es convertiren en simples sospirs i els laments es tornaren alleonades gargamelles d'il·lusió. 

Parà

Respirà. 

Guardà silenci entre l'enrenou. 

I no pogué remeiar somriure. Estava formant part de la Primavera Valenciana.


David Marzal 

Professor de Secundària i escriptor

2/20/2012

SHAME

Dije ayer que dedicaría la semana al tratamiento de las adicciones. Ayer vi una película demoledora sobre la adicción al sexo. Michael Fassbender crea un sólido personaje que no deja respiro al espectador mostrando la desolación del alma humana. Cuando las acciones del cuerpo se desvinculan de los sentidos más nobles como la convivencia, el pudor, el equilibrio emocional o la familia todo se vuelve frio, estético, vacio, doloroso y torturador. Shame es el título y en inglés significa vergüenza. La vergüenza es un sentimiento que nace de la mirada del otro, del juicio moral del otro, pero que puede imbuirse en nuestras almas para controlar algunos de nuestros actos. La falta de vergüenza es la que lleva al protagonista a hundirse hasta el fondo en un terrible y devastador viaje que le deja vacio a él y al espectador. No es Shame una película amable, ni educada, ni cómoda pero es tan necesaria que da miedo. 

Hoy he visto cargas policiales en Valencia contra menores y no tan menores, contra niños y niñas, contra ancianos y algún minusválido, contra la razón y el derecho, contra la verdad y la justicia, contra alumnos y profesores, contra padres y abuelos. La policía recibe órdenes. Eso está claro. Pero si las órdenes las da alguien que adolece de vergüenza el camino a la sinrazón y el horror está servido. Mientras escribo estas palabras las comisarías se colapsan de detenidos y denuncias por parte de padres, cientos de personas se reunen en asamblea, twitter arde en llamas ante tanta indignación y ya he enviado tres o cuatro tuits a la consejera del Gobierno diciéndole lo inepta que es y que si le queda un ápice de vergüenza dimita. No me escondo, doy la cara y se lo he dicho sin tapujos. Lo he hecho porque el Estado de Derecho me protege y no quiero que se convierta en una desvergüenza, en una selva dominada por la ineptitud, se lo he dicho claro y alto porque no tengo miedo de llamar a los incompetentes incompetentes y a los sátrapas sátrapas. Valencia ha perdido la vergüenza y su delegada del Gobierno jamás la conoció.

Cada golpe que hoy se ha dado ha creado un nuevo demócrata, un nuevo luchador, pero no uno cualquiera sino uno de esos que lleva toda su vida grabado a fuego el sentido de la libertad. La portada de La Razón hoy es una vergüenza, los informativos de hoy daban vergüenza, las informaciones sesgadas de algunos medios daban vergüenza, que el Ministro de Interior esté oculto como una rata da vergüenza, que la delegada del Gobierno en Valencia Paula Sánchez no haya dimitido ya es una vergüenza, que los padres no tengan además de trabajo ni protección para sus hijos menores es una vergüenza, que se utilizen las cifras de paro para justificar acciones policiales inadmisibles es una vergüenza, que la policía quiera entrar en una Universidad sin permiso del Rector es una vergüenza, que se crean que estamos atemorizados y no vamos a movernos es una vergüenza y una mentira. 

No me da vergüenza seguir luchando por mis derechos, no me da vergüenza alzar la voz, no me da vergüenza luchar contra la mentira, no me da vergüenza decir a la cara lo que siento y lo que pienso, no me da vergüenza denunciar la agresión policial y defender el Estado de Derecho que no es esto que nos están vendiendo. No, señoras y señores, no tengo vergüenza. ¿Lo ven? Al final, Shame no era una película sobre la adcción al sexo. Valencia es simplemente adicta a la vergüenza.

David Marzal

Profesor de Secundaria y escritor