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Si pulsas en esta célula mi sangre textual circula

3/11/2014

DÉCADA

Hoy ya hace 10 años. Podríamos volver a contabilizar las víctimas, llegar de nuevo a casa y abalanzarnos sobre el televisor para ver qué había pasado, hacer un silencio en el trabajo, decir que no es posible que alguien haga algo así, llamar a casa para comprobar que todo está bien, mirar con espanto como una burda estrategia electoral nos tomaba por imbéciles...Podríamos revivir todo aquello una y mil veces. Porque al fin y al cabo recordar es gratis. 

Pero hay algo que no resulta gratuito, que se paga, que se lleva encima toda la vida, que se siente y duele como el primer dia. Perder a un familiar, amigo, conocido o compañero, hermana, confidente, amante, cómplice, incluso si me apuran perder a un enemigo de modo tan cruel se lleva siempre encima. Es la carga que llevan a su pesar las 192 personas asesinadas y los miles de heridos. 

A algunos los conocemos más y a otros menos. De otros solo nos queda el recuerdo de su foto emborronada de lágrimas en la mañana del 13 de marzo. Lo siento, me salté los periódicos del 12 porque no quería fotos de la masacre. En este mundo que todo lo frivoliza y lo lleva a extremos absurdos hubo un día de silencio, de congoja absoluta. En aquel tren íbamos todos. Usted y yo. Todos. Recuerde eso cada día.

Y parece ser que lo insignificante ha podido con lo importante. ¿En qué estado se encuentran las víctimas? ¿Cómo han sido atendidas? ¿Se sienten satisfechas con el trato recibido? ¿Hubiéramos podido hacer más por ellas? ¿Las hemos recordado lo suficiente? 

Un año más volveremos a El Pozo, la estación del Tío Raimundo y Atocha. Un año más nos volverán a repetir las imágenes de los andenes con gente confusa y aterrada huyendo de la muerte. Y un año más diremos que no debe volver a repetirse. La desgracia de Sísifo no fue cargar su roca, sino la repetición del mismo e inútil proceso.

Si ustedes hoy quieren, desean, les apetece, consideran que hay que hacer un homenaje a las víctimas de los atentados más cruentos de Europa, pueden hacerlo. Guarden silencio. Imaginen que están en casa y les llaman para comunicarles que un ser cercano o no tanto ha sido asesinado. Luego piensen que la gente en lugar de preguntarle cómo está se dedica a pedirle explicaciones políticas. Luego imagine que le abandonan, que le ignoran, que se ríen en una comisión de investigación. Luego sume 10 largos años de persecución mediática y de insultos en la radio. Agregue un poco de confusión y un mucho de desesperación. Reste el dinero que nunca han recibido en subvenciones porque para estas víctimas siempre hay poco dinero. 

Y si al abrir los ojos usted aún reconoce que puede sentir algo de angustia al recordar a esas personas estará haciendo el más puro y honesto homenaje. El de recordar y reconocer que una década de olvidos aún puede hacer llegar cien años de recuerdos.

Con todo mi cariño y estima a todas las víctimas del 11-M,

David Marzal

Profesor y escritor.

2/12/2014

LA LECTORA AUSENTE

La semana pasada fue difícil. De hecho, saber que vas a perder a una de las personas que más quieres siempre lo es. Llevábamos tiempo esperando. Quizás demasiado. Esperando que la lenta agonía de la enfermedad acabase. Esperando, también, que al pasar la agonía el golpe fuera llevadero. El pasado viernes 7 moría mi tía tras 13 años de lucha contra el cáncer. Y no sé si por azar o por mor del destino justo en esa semana cayó en mis manos la novela de Carmen Amoraga.

Al abrir La vida era eso sentí un escalofrío, una intrépida descarga que me arrebató el aliento. En la entradilla se citaba a Estellés, mi poeta favorito, y se anunciaban ya las líneas maestras de una historia de superación. En esta novela sobre la superación del luto y la celebración de la vida estaba presente de una u otra manera mi tía. Presente en la descripción de la enfermedad ('El bicho ha vuelto a despertarse', me dijo mi prima hace ahora medio año), presente en las escenas de lucha, presente en los detalles...

Devoré la novela y la acabé el día 6. La he vivido apasionadamente y con entrega. Quizás haciendo un homenaje a la persona que se iba. Quizás creyendo que al arroparme entre palabras se me haría más llevadera la futura ausencia. Quizás porque la lectura era la afición de mi tía. Cientos de libros se apilan aún en cajas aquí y allá. Años y años de lectura. Porque si algo hizo mi tía Carmen fue leer y leernos. No había cena, comida o merienda en la que no acabásemos hablando de literatura. Adoraba a Julia Navarro, disfrutó con Ken Follet, rio con Sendér y se perdió una y mil veces entre las páginas de La Biblia. Leía casi de forma compulsiva. Incluso en sus peores momentos, leía. 

Por eso, al acabar la novela, me prometí que le haría llegar a la autora este mensaje. Mi tía Carmen tambien tiene hijos, tres y no dos, un marido que la amaba, un desparpajo sin precedentes y un sentido del humor arrebatador. Como Giulianna siempre fue una luchadora y una superviviente. Como William tuvo que enfrentarse a la despedida, dejando a cada uno mensajes y misiones que debemos cumplir. Y como los libros, que son la base de todo aprendizaje, se convirtió para nosotros en una transmisora de conocimiento. De hecho, dedicó toda su vida a la enseñanza. 
 
Hoy, ya no está con nosotros. Mañana tampoco. Ni al siguiente. Pero solo en lo físico. Porque sabemos que cada vez que abramos un libro ella estará presente. Mi tía Carmen, de eso estoy convencido, es la lectora ausente de La vida era eso. Una obra tan real y tan necesaria, tan sencilla y tan esclarecedora, tan dolorosa y feliz, como la vida que se nos ha ido.

David Marzal


2/03/2014

ES LA DROGA, IMBÉCIL


Retomo este blog algo abandonado en los últimos tiempos porque de nuevo el espacio se hace pequeño para explicar lo necesario. Supongo que todos sabréis que ha fallecido el actor Philip Seymour Hoffman.  Rubio, pecoso, gordo e inmenso en cada una de sus interpretaciones. Mi admiración por él se remonta a Magnolia, aquella película de Paul Thomas Anderson en la que ni un descerebrado Tom Cruise conseguía acabar con la firmeza de un guión colosal. Philip ha muerto de sobredosis. Joven, en la cresta de la ola y con un Oscar reflejado en el brillo de la punta de una aguja asesina. 

Pues bien, ayer Tuiter, esa caja de la locura que a veces nos ofrece momentos estupendos y otros no, se hacía eco de un tuit a mi parecer desafortunado de Marta Rivera de la Cruz. En él expresaba abiertamente que Philip Seymour Hoffman había muerto porque era un imbécil. A lo que otra tuitera le respondía que no era un imbécil que la enfermedad de la drogodependencia había acabado con él. El tono de la respuesta por parte de Marta fue el de distinguir un cáncer y una esclerosis de un drogadicto. Ante lo cual yo apunté que revisara su concepto de enfermedad porque lo tenía algo oxidado. 

La reacción fue tremenda. No podíamos comparar a Philip con Mankell porque Mankell tenía cáncer y Philip era un drogadicto que, según ella misma matizó más tarde, se aburría mucho y le pegó por drogarse. Ante mi asombro y ante la sospecha de confirmar uno de mis peores temores le pregunté abiertamente si consideraba que había enfermedades de primera y de segunda categoría. La respuesta me dejó en shock:

      'Sí, amigo mío, las hay. Las que a uno adquiere por voluntad propia me merecen menos compasión que la que las que tocan en suerte' (sic)

Ante esta barbaridad mi reacción fue la de ejercer un paralelismo. Entonces, el VIH que es un síndrome adquirido le merecería menos compasión que el cáncer, ¿y la bulimia?, ¿y la anorexia? ¡Malditas niñatas que adelgazan por capricho!, ironicé. La cosa hubiera podido quedar aquí, pero siguió con tuits como 'Perdonadme que no tenga la misma empatía por un enfermo de cáncer que por un drogadicto, por mucho que lo diga la OMS. La cascada de despropósitos se sucedía. Incluso hubo un momento en el que le dije irónicamente que se fuese a dormir porque estaba perdiendo el oremus. A lo que ella me contestó que yo me estaba pasando.

Mira, estimada Marta, no me estaba pasando. Te estaba avisando. Estaba avisándote de un concepto erróneo de enfermedad que has asumido como verdadero, estaba avisándote de la inconsciencia de llamar imbécil a un actor fallecido hacía menos de 24 horas. Te avisaba, también, de que incluso teniendo razón tu tono no era el más adecuado. Pero no quisiste escuchar. Era mejor contestar con cajas destempladas, negar lo evidente y reafirmarte en una clasificación llena de clasismo.

Porque lo tuyo ayer, estimada Marta, no fue un error de cálculo. Fue la expresión natural y verdadera de lo que llevas dentro: Clasificas las enfermedades en base a rigores morales. Hay enfermos de primera y de segunda. Hay enfermos que se lo buscan y enfermos que no. Hay enfermos legítimos y otros que no lo son. Y eso, Marta, por mucho que tengas cultura y popularidad, denota una carencia absoluta no de empatía, sino de ética. Y eso, por suerte, es mejorable.

Te puedo decir esto porque he tenido la desgracia de ver a gente perder sus parejas por las drogas, jóvenes destrozados por la adicción y familias rotas. No la mía. Pero sí otras. Como tú. Que seguro que también has visto muchos casos. Porque vivimos los 80, porque la puta heroína lo quemó todo. Y por eso te avisaba, Marta. Porque cuando has vivido el drama de cerca o a media distancia sabes que esa mierda mata y  destruye. 

Ahora llevas un día entero sin aparecer por Tuiter. Quizás te has desconectado para reflexionar. Pero créeme si te digo que harías bien en pedir disculpas, responder con más humildad y dejar de hablar desde una superioridad moral que no tienes. Y no la tienes porque la perdiste al calificar a un drogadicto de imbécil por morir así. Quizás mis palabras no te gusten ni te importen. Pero te lo digo porque aunque nos joda sé que nos seguimos importando. Y sé que ambos ante la destrucción de muchos seres humanos hemos gritado '¡Es la droga, imbécil!.

Atentamemte,

David Marzal


11/13/2013

LA ZAPATILLA YA ESTABA

Hay algo peor que ser un criminal, defenderlos pervirtiendo la posición de la víctima. Y eso es lo que ha ocurrido con muchos de los escandalizados por la chancla de David Fernández en el Parlament de Catalunya esgrimida contra Rato. Al señor Fernández se le ha tachado desde un periódico de la derecha soft llamado El País de matón. Así que como no hay mejor argumento que un buen contraargumento, me propongo evidenciar el doble rasero y la bajeza moral de la que hace gala un periódico que otrora fue tenido en cuenta y respetado.

El objetivo del siguiente post es la traducción literal de las preguntas y cuestiones realizadas por el parlamentario catalán David Fernández a los implicados en el fraude de Caixa Penedès. Dichos comparecientes, Don Manuel Troyano Molina y Ricard Pagés Font, se negaron a contestar. A continuación se demuestra que ante el vicio de callar, la virtud de preguntar...

Presidenta de la cámara: Tiene la palabra el grupo mixto y su diputado portavoz David Fernández.

David Fernández: Gracias Presidenta. Y buenos días diputados e imputados. Y buenos días también impunidad. Y obviamente como el resto de grupos no aceptaremos las explicaciones de guardar un silencio que, obviamente, supone complicidad. Pero eso no nos desentiende de nuestra responsabilidad de hacer preguntas, por tanto haré todas las preguntas que teníamos previstas una a una. 
>> El fiscal anticorrupción los tipifica ya a ambos como presuntos delincuentes por la comisión indebida en tiempo y espacio, por embolsillarse comisiones y salarios millonarios. Y no solo a este grupo sino a toda la ciudadanía le gustaría saber cómo se lo montaban y concretamente cómo se organiza un saqueo. (Silencio) ...Durante tanto tiempo y de forma continuada. (Silencio. No responden) 

Presidenta: ¿Puede continuar, por favor? (Silencio)

D.F: La segunda pregunta és que este robo requiere complicidades, impunidades y opacidades y entendemos que hoy estamos viviendo la opacidad, que blinda lo que pasó en Caixa Penedès. Y...¿usted cómo blindó sus privilegios en su dirección de Caixa Penedès? ¿Qué decisión se tomó el 18 de noviembre de 2010 y con qué argumentos blindaron sus derechos económicos llevando ya tres años de crisis? (Silencio) 

Presidenta: ¿Puede continuar por favor? 

D.F: Según el Fiscal usted ejerce un poder omnímodo en Caja Penedès. ¿Cómo traduce usted eso? (Silencio)

Presidenta: Prosiga por favor...

DF: Son preguntas en clave democrática. (Silencio) 

Presidenta: Señor Fernández, usted sabe que se acogen al silencio y que por tanto puede hacer las preguntas que usted crea oportuno.

DF: Yo me acojo a mi derecho a hacer preguntas señora Presidenta. ¿Piensan devolver, señor Pagés, los once millones que se ha embolsillado ilegítimamente? ¿Los seis millones, señor Troyano? En un contexto de crisis del 30% de paro, de dos millones de pobres en Cataluña, y ustedes haciéndose de oro, ¿qué valoración ética y moral les suscita? (Silencio) 

>> ¿Cuántos préstamos consiguieron de los partidos políticos entre 2003 y 2011? ¿Cuántos refinanciaron? ¿Cuántos refinanciaron entre comillas? ¿Y cuántos cancelaron? ¿Ustedes eran concientes de que cometían una estafa contra la gente mayor, que no tiene conocimientos económicos, cuando colocaron 417 millones de euros en preferentes? ¿Sabían que era una estafa? ¿Sabían que engañaban a la gente? (Silencio) 

Usted señor Pagés es un mago de las finanazas, es un mago de la contabilidad creativa anunciando que Banca Mare Nostrum en tres años tendría 700 millones de euros en beneficios. Pasaron tres años...Y tenía 3000 millones de pérdidas. ¿Alguna cosa que añadir y explicar a todos los grupos parlamentarios y explicar a la ciudadanía, a la democracia, qué pasó? Eso no entra dentro de los delitos que le ha imputado la Fiscalía, entra dentro de saber cómo nos hemos cargado el sistema de cajas que manejábamos desde hace más de cien años. Caixa Penedés es un cadáver financiero. Se ha escrito un crimen, ¿son ustedes los autores materiales? ¿Quiénes son los cómplices? ¿Quiénes son los encubridores del asesinato? (Silencio)

Presidenta: Señor Fernández...Continue.

D.F: La obra social de las cajas acostumbraba a destinar, en fraude muchas veces de ley, un 25% de sus beneficios. Ustedes solo el 15%. ¿Por qué? ¿El diferencial del 10% dónde iba? Quizás a sus pensiones...¿Y los once millones y seis millones? Señor Troyano, ¿ustedes hacían política? ¿Llamaban a los alcaldes de la zona? Ustedes llamaron al alcalde de Vilafranca para decirle que allí se aprobaba el POUM de la comarca. ¿Quién se creen que son? (Silencio tenso)

Ustedes no son un caso aislado. Ni ustedes, ni el señor Tudó, ni el señor Serra. Eran la dirección política de las cajas puestos por políticos en las cajas. No nos conformamos con la punta del iceberg. Aquí tenemos la punta más visible, pero lo queremos saber todo. Pero ustedes, que han hecho bandera de la cultura de la codicia y de la avaricia, que hoy vienen aquí y callan, que seguramente cuando se larguen se reirán tras este mal trago de apenas treinta minutitos...Pero los 11 milones los siguen teniendo y los 6 millones los siguen teniendo.

Vienen, callan y se largan. Jugaron a ser banqueros cuando tenían la responsabilidad de ser los responsables de las cajas y prefirieron hacer de una caja un banco privado. Y es mentira la información que han facilitado al grupo que me ha precedido. El señor Sáez, que es banquero y fue imputado, está indultado, el señor Blesa estuvo 24 horas en prisión, los Albertos deberían estar en la prisión tres años y no lo están...Porque el sistema blinda a sus élites financieras extractivas.

A mí me da vergüenza y asco, asco, que los banqueros vengan aquí y se nos burlen en la cara y se nos rian. Ver a Al Capone callar no puede ser fértil. ¿Ustedes saben qué es la omertá? ¿Saben qué es el silencio mafioso? ¿Lo saben? El señor Pagés dice que sí. ¿Ustedes saben qué es la mafia? ¿La asociación delictiva por intereses puramente privados? ¿Saben qué es la omertá? ¿Saben qué es la mafia? Pues cómprense un espejo esta tarde, se lo ponen enfrente y verán la mafia y la omertá enfrente. Vergüenza.

Ha habido premios Nobel que lo han dicho. Hasta que los responsables de la crisis no estén en la cárcel no saldremos de la crisis. Y nosotros no creemos en la cárcel, que está llena de pobres. Pero han hecho que nos guste...Porque no somos mercancias en manos de políticos y banqueros. Y la última palabra, como siempre, no está dicha. Gracias presidenta.



Si tras haber leído este discurso sigues pensando que el señor David Fernández es un matón, el problema lo tienes tú. Se llama inmoralidad y relativización del papel de la víctima. Por cierto, ¿por qué no se dijo nada de este discurso en su momento? Se ve que solo toca sacar la artillería cuando hablan los matones que pagan la cabecera del periódico.

La buena educación es aquella que te hace saber cuando debes ser maleducado. Joan Fuster.

David Marzal

Profesor y Escritor.


11/10/2013

RTVV, una historia de amor

Nos quieren cerrar Canal 9, el canal autonómico de la Comunitat Valenciana. Nos lo quieren cerrar porque han perdido en sede judicial. Nos lo quieren cerrar porque les puede la rabia de saber que la razón y la justicia ha vuelto a darles la espalda. Por eso y porque nunca creyeron en él. Canal 9, único canal que emite en valenciano, es fruto y origen de múltiples quebraderos de cabeza para un Govern que ha perdido el norte, robado el dinero y no sabe donde va. Alberto Fabra no es que sea mal President, es que es un títere impuesto desde Madrid que no sabe por donde le vienen las hostias.

Canal 9 nació, dentro del marco estatutario, como un referente sociocultural destinado principalmente a la difusión del valenciano, el conocimiento cultural del entorno y la informació provincial. Así, los valencianos vimos nacer un canal, el nuestro, en el que por primera vez se hablaba valenciano. Claro que el valenciano es catalán pero no estaban los ochenta para hacer distingos. No sea que las tesis del nacionalismo valenciano perdurasen y nos diera por dejar de rendirle glorias a España. 

El canal creció a base de traducciones de pelis antiguas, series, dibujos animados y mucho provincianismo sano. Se hacían programas de libros, de arte, de cocina, de música...Y oye...No era la BBC pero nos gustaba ver cosas de nuestra tierra, nuestras fiestas, nuestro rollo fallero...Supongo que eso no tiene nada de malo. Pero los tiempos cambiaron y tras la derrota de Lerma llegó un tal Eduardo Zaplana. Y entonces todo cambió...para mal.

Canal 9 empezó a exportar e importar programas. Madrid y Valencia se repartían los colaboradores. Y un día el gran Ximo Rovira va y nos escudella Tómbola. En resumen: Una panda de periodistas garrulos chillando como cerdos en el matadero contra famosos de Madrid que venían a dar empaque a una ciudad moderna. Resultado: Chábeli Iglesisas enfurismada mandándolos a pastar en el primer programa. Pero oiga...El glamour es el glamour. Y la audiencia subía como la espuma. 

Años más tarde, acabado Tómbola, llegaron los debates al más puro estilo zorras contra cabrones. Esto es, cójase a todos los freaks, métalos en un programa y ponga a Cristina Tárrega a presentar. Resultado: Gritos de puta y zorra, vasos rotos, peleas, pelucas voladoras...Un festival en el que despuntó un tal Padre Apeles. Sí, a ese monstruo también lo creamos en el laboratorio valenciano.

Todo lo anterior se producía en un magnífico castellano para que todos lo entendiesen. Todo sea dicho. Incluso algunos se atrevían a decir que era maleducado hablar en valenciano porque ellos no lo entendían. Entenderlo no, pero cobrarlo sí, ¿eh, hijos de puta? Y así fue como llegamos a la fase Madrid vende basura, Valencia emite detritus. ¡Qué momentazos de infausto recuerdo! 

Entonces, ¿por qué se seguía viendo Canal 9? Pues porque era el único espacio en el que salían las fiestas de mi pueblo, por ejemplo. O las bandas de música. Joder, pero si hasta tuvimos un programa de libros de Sánchez Dragó y una tertulia con Isabel Sansebastián. Si fuimos el ejemplo de tele moderna y española con un canal abierto a todo lo que Madrid pensaba. ¡No veas qué guapas las odas a Valencia! ¡Cómo nos doraban la píldora! ¡Qué piropos! ¡Qué abuso del adjetivo! Era miel sobre hojuelas.

Pero algo se rompió...Y fue la llegada del final de Zaplana y las luchas internas del PP las que hicieron llegar a Francesc Camps, luego Francisco por mandato imperativo y ganar puntos en Madrid, a la CHeneralitat. ¡Abran paso! ¡Llegan los blaveros! Listas prohibidas de palabras por sonar muy catalanas, intensificación de los programas folklórikos, aumento del contenido en castellano saltándose los mínimos establecidos, reparto desigual de espacios informativos y unos debates manipulados que te morías de la risa. 

Y todo eso, pagando. Pagando. Pagando. Pagando a una manada de ratas infectas que no solo venían a mentir sino que luego nos despreciaban. Fuimos los paletos de España, los garrulos del nuevoriquismo, los chulitos de las bambas de oro.Y la deuda ascendió en más de un 40%. Canal 9 a la quiebra. Sálvese quien pueda.

Y va Alberto Facha, perdón Fabra, y se dispone a cerrarla después de llevar a cabo un ERE fraudulento que el TSJV declara nulo. Y lo hace por la vía rápida. Por decreto. Y la palabra decreto en Valencia tiene un fondo que nos nos gusta un pelo. Ya con uno nos jodieron toda la Historia, solo nos faltaba otro. Y el señor Facha, perdón Fabra, dice que es innegociable y que es para barracones, perdón escuelas, y tapias de hospital, perdón hospitales. 

Y claro...Se encuentra con una manifa que ha superado a la de 1979 por el Estatut. Fachas, rojos, indepes, nacionalistas, centralistas y hasta de Madrid vinieron para defender Canal 9. ¿Qué ha sucedido? Pues que se les ha roto el amor de tanto usarlo. Abusos sexuales, acoso, chantaje, amenazas, censura, presión, despidos masivos...Y la gente harta. 

Lo gracioso es que los mismos garrulos que vinieron a forrarse (léase Alfonso Rojo et alii) ahora vienen a darnos lecciones de economía y gestión. Los mismos que están día sí y día también en Telemadrid. Los mismos que van de tertulia en tertulia vendiendo como liberal un discurso que es pura catalanofobia indisimulada. Pero, queridos amigos, hasta las falleras tenéis en contra. Las falleras. ¡Qué fuerte! Ahora solo toca esperar. Pero Alberto Facha, perdón Fabra, es ya un cadáver político. Si yo fuera él, que gracias a Dios no lo soy, dimitiría el lunes. Pero eso solo lo hacen las personas que tienen dignidad o un par de cojones. Y este ni una cosa ni la otra. No, Fabra, no nos vas a quitar el gusto de apagar la tele cuando te veamos el careto en ella. Y tampoco la libertad de informarnos en nuestra lengua. Porque RTVV es de todos. De los fachas, de los rojos y de quien quiera sumarse.

David Marzal

Profesor y escritor #RTVVnoestanca

10/11/2013

BANAL

Todo se ha vuelto banal. Nada importa. Maldigamos lo real y aplaudamos la mentira. Sigamos haciendo la vista gorda al abuso. Veneremos la coacción. Doblemos la cerviz y diagmos sí bwana. Cerremos los ojos y dejemos pasar el sonido de los gritos. Tapemos nuestras orejas y obviemos los llantos. Tapemos también la nariz pensando que la mierda huele a rosas. Y cuando hayamos hecho todo eso observaremos, sin capacidad de asombro, que nos han ganado. 

Esta historia no va ni de buenos ni de malos. En el país del y tú más y el todo vale poco importa la moral. Esta historia va de algo más importante. Va de nuestra fuerza como individuos activos, de nuestra determinación. Asociar al grupo la única capacidad de respuesta ante la injusticia es la mejor manera de hundir al individuo. El grupo sí, el individuo también. 

A lo largo de este verano hemos vivido bajo el sol de la injusticia. Los enfermos ven peligrar su salud como nunca antes, un indigente muere ante la pasividad de todos, los niños más pobres y malnutridos que nunca, los suicidios disparados, la pobreza al alza, la corrupción impune, el patrioterismo en grado salva militar, la Educación hecha unos zorros, las mujeres atacadas con leyes misóginas, las tetas colgando en una columna del Parlamento, los abuelos llorando su estafa, los jóvenes huyendo y el poder ahí, esperando la recuperación. 

Solo nos queda la solución como individuos. Y esa empieza por mejorar nuestro limitado entorno. Empecemos por no reír las gracias sobre la corrupción, parar los pies a los comentarios extremistas, abofetear la complacencia, reventar el conformismo, dilapidar el esto es así, quemar el yo no puedo hacer nada, destruir el siempre será igual, bombardear el eso lleva mucho tiempo, difuminar el nos va a costar mucho y acabar con el todos son iguales. 

Definitivamente, para acabar con la banalización del mal hay que conjurarlo y escupirle fuerte a la cara con la dignidad que como individuos aún tenemos. Háganlo. No sea que dentro de poco vaya a ser tarde. 

David Marzal

Profesor y escritor

8/14/2013

MEMENTO MORI. Una modernización de lo tradicional.

TÍTULO: Memento Mori

AUTOR: Gellida Pérez, César

EDITORIAL: Suma de Letras    COLECCIÓN: Conspícua

AÑO DE PUBLICACIÓN: 2013 (1ª ed)   PÁG: 581



               Memento Mori, expresión latina que significa "recuerda que morirás", 
 es el título de la primera y prometedora novela del autor vallisoletano César Pérez Gellida. Ambientada (casi) de manera íntegra en Valladolid, aunque sus referentes mentales son mucho más amplios, dibuja con equilibrio y  pocos altibajos un memorable travelling por los tópicos, cuitas y dilemas del género negro.

 Siguiendo la (asfixiante) estela de autores como el fallecido Stieg Larsson o haciéndose eco de Cornwell o Highsmith, Pérez Gellida construye un relato ágil claramente marcado por la sintaxis nerviosa y breve y por el rasgo visual.

 La influencia cinematográfica, tanto implícita como explícita, mediante citas de las que suponemos son sus películas fetiche, aderezan un texto intrépido. Bien es cierto que su nivel técnico aún puede mejorarse, pero en los tiempos que corren hallar operas primas como esta es de agradecer. Lejos de lo que podríamos suponer, la novela no resulta pretenciosa y no cae en el mcguffin facilón.

De hecho, si hay una virtud que engrandece el relato de Gellida es su amplia cultura clásica y su dominio de los tempos psicológicos. Pese a que algunos personajes están algo desdibujados, la tónica general supera con creces las expectativas. No se trata de personajes tópicos, sino de seres humanos ricos en matices, almenos en los casos protagónicos.

Es justamente el buen tratamiento psicológico de los personajes, clara influencia del determinismo y de las toneladas de novela realista que debe conocer el autor, lo que hace grandes a los personajes. Desde el seductor, frágil e incluso algo calzonazos Ramiro Sancho hasta el magnífico y moralmente ambiguo Carapocha (¡qué acertados los motes!), pasando por la inteligente y enigmática Martina; todo parece encajar. 

La acción derivativa se produce en un tempo breve, casi estertóreo, que el autor maneja con pulso firme mediante la consecución de diversas voces. El acertado e inmersivo uso de la primera persona para los momentos de angustia, así como el objetivista y frío uso de la tercera persona para la descripción, junto a la narrativa de acciones contextuales, acaban convenciendo. Incluso se hecha de menos algo más de carnaza en ego y no en te.

Respecto al argumento de la novela, Memento Mori es de aquellas obras que hiela la sangre. Si el género negro es la confrontación del bien y el mal en su estado más puro, la derrota del mal mediante la justicia y la racionalización del mismo para su destrucción, la novela cumple con creces. De hecho, autores como Easton, Keller, Pedrolo o Christie  se sentirían reconfortados en la crueldad de algunas escenas. 

En cuanto a su originalidad, el gran acierto del relato se basa en la inclusión de diversas canciones (afortunadamente en diversos idiomas) y poemas. Los poemas, creados por el mismo Pérez Gellida, no son baladís y conforman un brevísimo pero más que placentero poemario de raíces simbolistas y referentes clásicos. 

Quizás en una voluntad de arte total, casi vanguardista, la novela puede visualizarse, gracias a su rotundidad plástica en la descripción de escenas, sentirse, por la emotividad de algunos pasajes, y escucharse de manera literal. 

En definitiva, Memento Mori es una primera obra tensa, robusta en su honestidad de instrumento para el ocio, firme en su voluntad de género y alambicada en cuanto a voces y espacios. Parte de una trilogía que puede correr dos riesgos: Repetirse sobre si misma y acabar perdiendo fuelle, o bien, autohomenajearse desde la sinceridad y ganar en personalidad. Solo Pérez Gellida lo sabe.

A destacar: Su efectivo y no efectista tempo narrativo. La agilidad temporal. La imaginería criminal desde una ficcionalidad estricta, creíble, posible. El tono seco, frío y equilibrado de la descripción. Un final más que sorprendente y no exento de polémica por su justificación. La original y maravillosa inclusión de la música.

A criticar: Se requiere mayor hondura en algunos caracteres. La descripción física de personajes es correcta, pero podría ser más acertada. El riesgo de caer en una dinámica de sorpresa y susto. Que aún queden dos volúmenes y no se pueda tener una visión de conjunto.


David Marzal 

Filólogo, profesor de Secundaria y escritor.